De acuerdo a la resolución 17 de 2012 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el pago de la leche al ganadero se realiza mediante un sistema de precios establecido en esa resolución, y según el cual la leche se paga por su calidad.

La calidad de la leche se mide en tres aspectos: uno, composición, según el contenido de sólidos útiles de la leche, es decir grasa y proteína; dos, higiene, según la microbiología de la leche; y tres, sanidad, como un incentivo para reconocer al ganadero la inclusión de su hato en programas nacionales de salud animal.

Este sistema de precios establece los valores mínimos que todos los compradores de leche deben cumplir. Bueno, es lo que hacen los industriales formalmente establecidos. Ninguno de ellos puede incumplir con este sistema, pues de lo contrario serían investigados y sancionados. Este es un punto crítico, ya que el sector lácteo tiene un 50% de su producción en la informalidad, en productos como la leche cruda o el queso artesanal. En esa producción no hay vigilancia ni cumplimiento del sistema de precios establecido por el

Ministerio de Agricultura.

La informalidad es una distorsión que impide el desarrollo del sector y que genera círculos de pobreza.

Volvamos al sistema de precios. En él se establecen precios mínimos de compra de leche, sin embargo el precio total pagado al ganadero contempla otras dos variables: descuentos por transporte y bonificaciones voluntarias por calidad. El primero se refiere al costo de recoger la leche en la finca, valor seriamente afectado por el estado de las vías a lo largo del país y los largos tiempos de transporte de la materia prima. El segundo se refiere a incentivos que las industrias ofrecen a sus productores con distintos fines: promover la producción en un periodo de sequía, mejoramiento de la calidad de la leche para ciertos procesos productivos, generación de nuevas cuencas de acopio, etc. Se trata de decisiones de los compradores de leche como respuesta a situaciones o requerimientos de un mercado abierto y competido. No olvidemos que en Colombia existen alrededor de 400 agentes compradores de leche fresca.

Para Asoleche es fundamental manifestar que el gremio respeta y acata este sistema de precios establecido por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. La industria láctea representada por Asoleche respalda el esquema de pago de la leche al productor, con base en la calidad de la leche entregada al procesador, en un contexto de generar confianza entre ganaderos productores de leche e industriales procesadores de la misma.

Ustedes se preguntarán ¿de dónde viene este sistema de precios? El mecanismo tiene el aval de ganaderos, cooperativas e industriales lácteos. La resolución 17 de 2012 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, “establece el sistema de pago de la leche cruda al proveedor”. Aquí se encuentra la metodología para el pago por calidad de la leche, según su composición y microbiología. La resolución 17 de 2012 se expidió con base en el acuerdo del Consejo Nacional Lácteo, en el que participaron gremios ganaderos como Analac y Fedegan. Aquí mismo se estableció que El sistema de pago de la leche cruda al ganadero cuente con la vigilancia del Minagricultura y de la Superintendencia de Industria y Comercio.

Si existen problemas con el sistema, como lo han manifestado en estos días algunas voces en medios de comunicación, y con referencia al impacto de los costos de producción en la ganadería lechera, bienvenida la revisión de los elementos del sistema de precios. Para eso están los conductos regulares, a través del Consejo Nacional Lácteo, máximo organismo asesor del Ministerio de Agricultura en política láctea.

Más allá de la discusión sobre el precio de la leche, lo fundamental aquí es construir acuerdos sobre el futuro del sector. Sobre cómo producir más y a menores precios, sobre cómo incrementar el consumo nacional, y sobre cómo fomentar las exportaciones de excedentes lácteos.

Jorge Andrés Martínez

Director Ejecutivo ASOLECHE