La leche: un rehidratante eficaz

La hidratación es fundamental para mantener las funciones vitales de nuestro organismo; su contraparte, la deshidratación, ocurre cuando no se compensa la pérdida de líquidos y electrolitos. Esta descompensación se da, de manera frecuente, aun sin presencia de enfermedad, ya que es inducida por el esfuerzo físico y el calor al momento de realizar una actividad física, como practicar un deporte. Esta deshidratación produce un incremento del esfuerzo cardiovascular y de la función termorreguladora, con una consecuente disminución del desempeño físico y mental1,2.

El desempeño físico ha sido evaluado en estudios previos, los cuales han demostrado que los niveles de deshidratación que se considerarían casi insignificantes, incluso menores al 1% del IMC, disminuyen el 15% del rendimiento en deportes como el ciclismo, en niños de 10 a 12 años. Es importante tener presente que las actividades físicas que realizan los niños son continuas, con breves períodos para la recuperación y la rehidratación entre las mismas. Sin embargo, los niños no consumen la cantidad de líquidos necesaria, aunque tengan acceso a ellos, por lo que no se rehidratan de manera adecuada. Esto conduce a casos de deshidratación crónica, que se pueden confirmar con resultados de densidad urinaria > 10201,2.

Se ha demostrado la importancia de la rehidratación en el período inmediatamente posterior al ejercicio, dado los efectos deletéreos de la deshidratación, por lo que se han establecido estrategias para su manejo. Sin embargo, estas estrategias se han centrado en el desarrollo y la comercialización de bebidas rehidratantes para la utilización durante o después del ejercicio. Aunque estas bebidas cumplen los parámetros para la rehidratación, sus aportes nutricionales para los requerimientos de los niños son mínimos1,2.

Debido a este enfoque comercial, existe una mayor cantidad de estudios sobre la rehidratación durante el ejercicio en adultos que en la población pediátrica; sin embargo, algunos resultados han despertado el interés sobre las mismas intervenciones y sus efectos en los niños, en especial con un alimento: la leche. Este especial interés se debe a la composición de la leche, a su valor nutricional y a la presencia de proteínas que son importantes en la rehidratación, ya que estas permiten el aumento de la concentración de fluido intravascular mediante el efecto oncótico2.

La leche de origen bovino contiene suero y proteínas, siendo su principal proteína la caseína, además de lípidos, vitaminas, minerales y carbohidratos (lactosa), con un contenido similar a las bebidas rehidratantes comerciales, por lo que se favorece la glicogénesis. Este rico contenido de proteínas es importante debido a su efecto a nivel muscular, ya que permite su recuperación y la nueva síntesis proteica. Adicionalmente, el alto contenido electrolítico permite una rehidratación completa3.

Estudios recientes en adultos han demostrado que el consumo de 500 ml de leche posterior al ejercicio atenúa la disminución de la fuerza muscular según parámetros como el índice de fuerza reactiva (RSI, por su sigla en inglés) y el rendimiento en el sprint3.

Figura 1: Cambios en el balance hídrico con relación al tiempo posterior a la administración de la bebida rehidratante. DES: Leche descremada, ENT: Lecha entera. Adaptado de Volterman et al (1).

Volterman et al. en el 2016 estudiaron el efecto de las proteínas de la leche en la rehidratación de los niños, administrada en el período inmediatamente posterior al ejercicio. Incluyeron 15 pacientes (8 niñas, 7 niños) con edades entre los 10-12 años que fueran físicamente activos (actividad física extracurricular realizada por lo menos dos veces por semana). El objetivo primario fue el cálculo del balance hídrico antes y después de la bebida rehidratante. Los objetivos secundarios fueron el potencial rehidratante de las bebidas utilizadas además de la producción de orina, la osmolalidad plasmática y la concentración sérica de la albúmina1.

Se administraron tres tipos de bebida con diferentes contenidos de proteínas: bebida control (0 g/100 ml), leche descremada (0,76 g/100 ml) y leche entera (1,5 g/100 ml). Se encontró una diferencia marcada en cuanto al balance hídrico con mayor recuperación en el tiempo con la administración de la leche entera vs. el control y de la leche entera vs. la leche descremada (ver Figura 1)1.

También se encontró mayor fracción de bebida retenida (parámetro en relación directa con la capacidad de rehidratación) con la administración de la leche entera vs. el control, con p < 0,05; sin embargo, no se encontraron diferencias significativas con respecto a la leche descremada. Se encontró de manera clara el beneficio de utilizar bebidas rehidratantes con alto contenido proteico, como la leche1.

Otro estudio realizado por Volterman et al., en 2014, analizó de qué manera la leche descremada beneficiaría la rehidratación en niños entre los 7 a 11 años y entre 14 a 17 años comparado con el agua y las soluciones rehidratantes comerciales.  Se incluyeron 38 participantes (19 hombres y 19 mujeres). El principal criterio de inclusión fue el que los participantes fueran físicamente activos, es decir, la práctica de un deporte por fuera del horario escolar, por lo menos dos veces por semana.  El potencial de rehidratación se midió mediante el cambio de la masa corporal calculada previa al ejercicio con respecto a la medida 2 horas después de la toma de las bebidas rehidratantes. La actividad física se realizó en una cámara con temperatura cálida (34,5°) con el fin de medir adicionalmente los efectos de la temperatura en la deshidratación y la rehidratación2.

El balance hídrico fue menos negativo en los participantes que recibieron leche descremada, en comparación con el agua (p > 0,001) y con las soluciones rehidratantes (p < 0,09). No se vio afectación por parte de variables como el género2.

Por otro lado, se utilizó el gasto urinario como indicador de la fracción retenida y consecuentemente del potencial de rehidratación. Se encontró que la mayor fracción retenida pertenece a la leche descremada mientras presenta el gasto urinario más bajo (ver Figura 2). En este estudio se demuestra el efecto de la leche descremada como bebida rehidratante en comparación con las soluciones rehidratantes tradicionales y el agua2.

Figura 2: Gasto urinario por hora como medida de la fracción retenida y el potencial de rehidratación. SH: soluciones hidratantes, LD: leche descremada. Adaptado de Volterman et al. (2).

 

 

Conclusiones

  • La deshidratación secundaria a las actividades físicas es común dentro de la población infantil y trae consigo consecuencias deletéreas a través del tiempo1,2.
  • Las bebidas hidratantes comerciales traen agua, electrolitos y carbohidratos que proveen la rehidratación básica; sin embargo, no aportan los requerimientos mínimos nutricionales de la población infantil1,2.
  • Las proteínas aumentan el nivel de retención de líquido en el espacio intravascular debido a su efecto oncótico además de atenuar los detrimentos musculares a la hora de las actividades físicas promoviendo la formación de nuevo músculo1,3.
  • La leche se constituye como una bebida rehidratante ideal ya que por su composición aumenta el nivel de retención de líquido intravascular además de suplir las necesidades nutricionales de los niños1-3.
  • Se debe insistir en la importancia de la rehidratación completa post ejercicio a nivel de la población infantil con el fin de evitar los efectos deletéreos de la deshidratación por mínima que esta sea (1-2% del IMC)1,2.

Referencias

  1. Volterman K, Moore D, Obeid J, Timmons B. The effect of postexercise milk protein intake on rehydration of children. Pediatr Exerc Sci. 2016;28(2) 286-295.
  2. Volterman K, Obeid J, Wilk B, Timmons B. Effect of milk consumption on rehydration in youth following exercise in the heat. Appl Physiol Nutr Metab. 2014;39(11):1257-1264.
  3. Rankin P, Landy A, Stevenson E, Cockburn E. Milk: an effective recovery drink for female athletes. Nutrients. 2018;10(2):228.