//El yogurt: Un Colaborador valioso en el desarrollo de los hábitos de vida saludable

El yogurt: Un Colaborador valioso en el desarrollo de los hábitos de vida saludable

El consumo de leche y productos lácteos ha de considerarse en el contexto de una dieta variada y equilibrada1. Existen evidencias concluyentes de que la ingesta de productos lácteos, sobre todo el yogurt, se asocia con comportamientos más saludables y con una mejor calidad de la dieta en adultos y niños1,3.Los productos lácteos son la principal fuente de calcio biodisponible de la dieta2. Sin embargo, hasta el 45% de los adultos ingiere una cantidad de lácteos por debajo de las recomendaciones nutricionales1.

En el caso de Colombia, hasta el 85,8% de la población no satisface los requerimientos diarios de calcio, y ese porcentaje llega al 90% en los mayores de 12 años2. La Encuesta nacional sobre la situación nutricional en Colombia recogió que más de una cuarta parte de la población no había consumido ningún tipo de lácteo2.

El yogurt tradicional es un producto de la fermentación de la leche que contiene cultivos de Streptococcus thermophilus (sp) salivarius y Lactobacillus delbrueckii bulgaricus; con un mínimo de 2,7% de proteína láctea, además de grasas y carbohidratos (lactosa)4. El contenido de proteínas de la leche incluye todos los aminoácidos esenciales en una cantidad superior a la proteína patrón y el yogurt, comparado con la leche, tiene mayor cantidad de proteínas de alto valor biológico1,5.

La fermentación del yogurt libera péptidos bioactivos, exopolisacáridos y ácido linoleico conjugado, todas ellas sustancias bioactivas que han demostrado efectos positivos sobre el organismo6.

Efectos positivos del yogurt y los lácteos sobre la salud

Además de su demostrada relación con los hábitos de vida saludables, los efectos beneficiosos del yogurt en distintos aspectos de la salud han sido estudiados desde hace años3:

Mayor digestibilidad: debido a la metabolización parcial de sus proteínas es más fácil de digerir que la leche, esto lo convierte en un alimento conveniente en la nutrición de niños y ancianos5.

Menor contenido en lactosa: la fermentación transforma la lactosa en ácido láctico, haciendo al yogurt más tolerable para aquellos individuos con intolerancia a la lactosa5,6.

Rico en calcio: un solo yogurt proporciona hasta 450 mg de calcio, casi la mitad de las cantidades diarias recomendadas para la población general5.

– Salud ósea y dental: debido a su contenido en calcio y otros nutrientes, el yogurt ayuda a mantener la salud ósea y dental5.

Flora intestinal: los microorganismos contenidos en el yogurt ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal, favorecen los procesos digestivos y ayudan al tracto digestivo a recuperarse tras un episodio de diarrea o después de la toma de antibióticos5.

Absorción de nutrientes y vitaminas: favorece la correcta absorción de nutrientes y vitaminas, sobre todo las vitaminas K, B12 y el ácido fólico5.

Pérdida de peso: un estudio publicado en el International Journal of Obesity demostró que los adultos obesos que consumen yogurt bajo en grasa acompañado de una dieta hipocalórica pierde un 22% más de peso que aquellos que solo siguen la dieta hipocalórica5. El nivel de consumo de yogurt se relaciona de forma inversa con el aumento de peso a largo plazo3.

Infecciones por levaduras: la ingesta diaria de un yogurt con Lactobacillus acidophilus disminuye en un 60% las infecciones vaginales5.

Cáncer: en investigaciones animales, el consumo de yogurt parece asociarse a menor riesgo de algunos tipos de cáncer, como es el caso del cáncer colorrectal 3,5.

Modulación del sistema inmune: el tracto gastrointestinal es el principal órgano inmune del organismo, conteniendo aproximadamente el 60% de las inmunoglobulinas totales5. Para mantener sus funciones el intestino requiere la inducción y mantenimiento continuo de distintas clases de respuestas regulatorias8. El yogurt, gracias a sus componentes entre los que se incluyen sustancias prebióticas, contribuye a mantener el equilibrio del sistema inmune mediante la suplementación de la flora intestinal5,7.

Diabetes tipo II: El consumo de yogurt se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo II2.

Salud cardiometabólica: el consumo de yogurt se asocia con un menor grosor de la íntima en la arteria carótida y mejor perfil insulínico3.

Inflamación crónica: el consumo de yogurt puede ser una estrategia en la prevención de la disfunción de la barrera intestinal asociada a la obesidad y en la prevención de la inflamación crónica. El consumo de dos porciones de yogurt diario durante 9 semanas redujo los biomarcadores de inflamación crónica y exposición a endotoxinas de mujeres premenopáusicas aparentemente sanas9.

Lácteos: más que la suma de todas sus partes

Ante las evidencias presentadas, cabe preguntar: ¿cuáles son los componentes responsables del impacto del yogurt en tantas dimensiones de la salud? La respuesta, como es frecuente en el campo de la prevención, no es sencilla ni única. El primer elemento a considerar es que el tracto gastrointestinal no tiene la simple función de digerir y absorber nutrientes, sino que es una estructura compleja que permite la interacción entre microorganismos y entre esa flora intestinal y el propio organismo, lo que desencadena efectos benéficos a nivel sistémico7.

Recientemente un comité de expertos elaboró un documento de consenso en el que se concluye que el efecto saludable de los lácteos no depende solo de sus nutrientes individuales, sino de la matriz láctea. El efecto de la matriz láctea implica que los efectos beneficiosos van más allá de los componentes individuales. Estos beneficios son resultado de la suma de los distintos nutrientes, su proporción, la estructura física que los engloba y de las interacciones entre ellos y de las consecuencias de todo lo anterior sobre su digestión y metabolismo. Así, la matriz del yogurt protege a sus nutrientes y productos bioactivos contra la degradación y permite la interacción entre ellos. El efecto buffer de los lácteos sumado a la estructura en gel del yogurt permite la viabilidad de grandes cantidades de microorganismos que llegan activos al intestino y proporciona una barrera contra la degradación y los iones de hidrógeno y los ácidos. Ensayos en laboratorio con té verde han demostrado que la matriz láctea tiene mayor

capacidad de conservar la actividad antioxidante que el agua sola6. También ha sido demostrado en distintas ocasiones que el efecto de, por ejemplo, el calcio láctico va más allá de los beneficios obtenidos mediante la suplementación de la dieta con calcio aislado. El concepto de matriz láctea podría explicar este hecho10.

Posibles mecanismos de los efectos positivos del yogurt sobre algunos aspectos de la salud6,10,11

Conclusiones

  • Casi la mitad de la población adulta no consume cantidades adecuadas de lácteos1.
  • El yogurt tiene un efecto positivo sobre la salud, al actuar sobre múltiples factores de la salud digestiva, inmune, metabólica y cardiovascular3,5.
  • Los efectos beneficiosos del yogurt no pueden ser atribuidos exclusivamente a sus componentes, sino que son consecuencia de la integración de los mismos en la matriz láctea6.

Referencias

1. Moreno L, Cervera P, Ortega R, et al. Evidencia científica sobre el papel del yogurt y otras leches fermentadas en la alimentación saludable de la población española. Nutr Hosp. 2013; 28(6):2039-2089.

2. Instituto colombiano de bienestar familiar. Encuesta nacional de la situación nutricional en Colombia, 2005. Primera edición, Bogotá, 2006.

3. Hobbs D, Givens D, Lovegrove J. Yogurt consumption is associated with higher nutrient intake, diet quality and favourable metabolic profile in children: a cross-sectional analysis using data from years 1–4 of the National diet and Nutrition Survey, UK. Eu J Nutr. 2018, Jan 12. DOI: 10.1007/s00394-017-1605-x.

4. Eales J, Lenoir-Wijnkoop I, King S, et al. Is consuming yoghurt associated with weight management outcomes? Results from a systematic review. Int J Obes. 2015;40:731-746.

5. Martín JA, Consuegra B, Martín MT. Factores nutricionales en la prevención de la osteoporosis. Nutr Hosp. 2015;32(Supl. 1 :49-55.

6. Fernández MA, Panahi S, Daniel N, et al. Yogurt and cardiometabolic diseases: a critical review of potential mechanisms. Adv Nutr. 2017;8(6):812-829.

7. Bourlioux P, Koletzko B, Guarner F, Braesco V. The intestine and its microflora are partners for the protection of the host: report on the Danone Symposium “The Intelligent Intestine,” held in Paris, June 14, 2002. Am J Clin Nutr. 2003;78(4):675-683.

8. Fernández MA, Picard-Deland E, Le Barz M, Marette D. Yogurt and Health, en: Frías J, Martínez-Villaluenga C, Peñas E. Fermented Foods in Health and Disease Prevention. 1a ed. London, UK: Academic Press, 2017. 305-340.

9. Pei R, DiMarco D, Putt K, et al. Low-fat yogurt consumption reduces biomarkers of chronic inflammation and inhibits markers of endotoxin exposure in healthy premenopausal women: a randomised controlled trial. Bri J Nutr. 2017;118(12): 1043-1051.

10. Rizzolli R, Biver E. Effects of fermented milk products on bone. Calcif Tissue Int. 2017. DOI: 10.1007/s00223-017-0317-9.

11. Jacques P, Wang H. Yogurt and weight management. Am J Clin Nutr. 2014;99(Suppl):1229s-1234s

2018-06-05T20:58:59+00:00